
Anoté lo que sigue, mientras me disponía partir por el universo: “el mundo se acabó cuando estas decisiones tomaron fuerza y sepultaron las últimas esperanzas. La farsa y el festín concluyeron cuando las conspiraciones idiomáticas traspasaron el orbe y desterraron nuestra lengua”
I. Las barreras se rompen
Destruí el mundo con mis manos de rayo, mientras la lluvia inundaba las avenidas. Me volví de trueno desde el cielo hacia la profundidad de la tierra, y se acabó el llanto que emergía de os huesos. Todos sucumbieron en cuanto el fuego sepultó las grandes ciudades; se desprendieron los techos y la multitud palideció en silencio. Todo se volvió caos.
II. Letargo televisivo
Desperté al interior de un supermercado vacío. Las luces se encendieron, mientras el agua inundaba las salidas traseras. Mis manos de rayo se convirtieron en imanes que atraían los más extraños productos desde las vitrinas. Perdí el rumbo de mis ideas destructivas; me encontraba absorbido por mis íntimos placeres televisivos. No había forma de volver atrás.
III. La traición
He traicionado a mis palabras. Aquellas que me enseñaron a vivir en el distanciamiento y la inseguridad. Será el fin. Debí seguir el camino que me había trazado desde las ruinas de mis desamores, hacia la cúspide de la descarnada soledad en la expresión de un llanto novelesco. La desviación de ese rumbo me pisa los talones, y unas vez más caigo de cara sobre piedras; la traición me sepultará sin principios ni gloria, sólo seré un empedernido deshabitado en busca de la felicidad y el amor inexistentes.
Lo siguiente se desprende de ciertas memorias: “Tuve que matar para sobrevivir. El egoísmo fue la causa de aquellas tácticas de supervivencia; un miedo incontrolable al fracaso o quizás a la pérdida de la identidad. Tuve que ocultar mis tesoros bajo tierra, por temor a la traición de otros. Ese egoísmo me separó del mundo; el egocentrismo terminó por entregarme la determinación de los actos destructivos. Tuve que matar a mis líderes y a mis súbditos, porque el poder nos enceguece de una manera terrorífica”
Texto incompleto - 2008