Para encontrate sin buscarte,
retrocedo tres cuadras
en cámara lenta,
con los ojos vendados y
caminando de espaldas.
Me doy una vuelta carnero,
doblo en una esquina,
me quito la venda,
y me veo en tus ojos:
grito, chillo,
escucho tu voz,
me enredo,
me asusto,
me olvido de tu nombre o
eso quisiera,
me resbalo y
caigo.
Me burlo,
corro,
trato de escabullirme,
pero es en vano.
Me río a carcajadas,
pero de nervios:
Te encuentro sin buscarte,
tratando de ocultarme
tras la risa y la gente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario