viernes, 27 de julio de 2007

La Muerte del Héroe... 1º Round.


La muerte del héroe se aproxima. Camina por el jardín de una casa abandonada, lleno de flores secas y pedazos de escombros. Sin dudar golpea secamente la puerta. El héroe se encuentra recostado sobre el catre, con sólo un par de frazadas. El humo de un cigarro mal apagado se extingue, tal como las ilusiones de grandeza. La escasa luz que entra por una venta y atraviesa unas cortinas rasguñadas, es absorbida por un chaquetón negro colgado en una silla. El héroe no escucha el llamado de la muerte. quizás ya no escuche nada más que un ruido constante en lo profundo de sus tímpanos. La muerte golpea nuevamente, esta vez con apuro; hay trámites que hacer, no tiene todo el día. Menos para venir a la casa de un desposeído y hacer el ridículo tocando la puerta. Se impacienta, así que grita por la ventana: ¡Despierta!, ¡Despierta miserable! Su voz es ronca, como la de un rufián o mafioso de la cuadra…


jueves, 26 de julio de 2007

Los rostros del héroe moderno


La falta de convicción en Baudelaire es lo que configura las determinadas apariencias que representan al héroe: Flaneur, Apache, Trapero, Dandy. Esto porque el “heros” moderno no es un héroe, sino que representa héroes. “La heroicidad moderna se acredita como un drama el que el papel de héroe está disponible” (Benjamín, 116). Según Benjamín, “detrás de las máscaras que usaba, el poeta que fue Baudelaire guardaba el incógnito (…) el incógnito es la ley de su poesía”. El “flaneur” es un segregado, un desterrado que configura la imagen dudosa[1] del héroe ante la modernidad; es un vagabundo que a través de su callejeo y observación permite el conocimiento de esos hombres que en el mercado le muestran indiferencia. El “apache” representa los caracteres del individuo en su indiferencia y soledad. “El apache abjura de las virtudes y de las leyes. Rescinde de una vez por todas, el contrato social. Y así se cree separado del burgués por todo un mundo” (Benjamín, 97). Se encuentra en los arrabales de la gran ciudad y desde allí recoge la basura de la sociedad y en ésta su reproche heroico. En Baudelaire el “apache” se relaciona con los rasgos del “trapero”. El trapero le concierne la escoria tanto como al poeta. Recoge “las basuras del pasado día en la gran capital. Todo lo que la gran ciudad arrojó, todo lo que perdió, todo lo que ha despreciado, todo lo que ha pisoteado, él lo registra y recoge” (Benjamín, 97). Ante esto Benjamín se pregunta acerca de la poesía de los “apaches”: “¿Los héroes de la gran ciudad son inmundicia? ¿O no es más bien héroe el poeta que edifica su obra con esa materia? La teoría de lo moderno concede ambas cosas” (Benjamín, 1980). Lo moderno viene a completar la catástrofe del héroe, a pesar de que éste no está previsto de ello. “Le amarra seguro y para siempre en el puerto; le entrega a un eterno no hacer nada. En esta última encarnación se presenta el héroe como dandy” (Benjamín, 115). El “dandysmo” es para Baudelaire el último resplandor del heroísmo en la época de las decadencias” (Benjamín, 115). La figura del “dandy” londinense se reflejaba fisonómicamente en Baudelaire. “El rostro de un hombre elegante tiene que tener siempre algo de convulsivo y desencajado. Tales muecas podemos adjudicárselas, si nos parece bien, a un satanismo natural” (Benjamín, 116).



[1] Esta imagen “dudosa” explicaría al héroe moderno, no como héroe tradicional ni como un antihéroe, más bien, es un héroe que utiliza muchas máscaras sociales.

Héroe moderno y el principio de lo creador


Según Walter Benjamín “Baudelaire ha conformado su imagen del artista según una imagen del héroe” (Benjamín, 1980). El héroe está en relación con la imagen de ese artista que trabaja y se esfuerza por crear una obra maestra. Surge así en la obra de Baudelaire la metáfora del “luchador”, que representa al artista bajo ese duelo contra el trabajo poético. La concepción de “héroe” en Baudelaire nace del despojo de su existencia burguesa y la conquista simbólica de la calle, producto del trabajo poético bajo la “imagen de la escaramuza”. La estructura del “héroe” se manifiesta en la calle, tras la consciencia de la fragilidad que implica vivir en ella. Sobre este contexto, surge en Baudelaire “la pretensión exagerada del que produce en nombre de un principio: el creador” (Benjamín, 89). El principio del “creador” representa el trabajo como fuerza sobrenatural, exenta de condiciones objetivas laborales de la cuales los burgueses son propietarios. “La vida del bohemio ha contribuido a poner en curso una superchería de lo creador” (Benjamín, 89). ). La ausencia de las condiciones objetivas de trabajo espiritual, es lo que en Baudelaire transfigura su imagen del héroe como desposeído.

domingo, 1 de julio de 2007

Bulto

¿Por qué sembraste esa tonta idea en
ellos?
Las paredes son
testigos de la germinación y ud, se lustra los zapatos como si fuera a verlo el
mismo demonio.
¿Por qué la madre
fascista le otorga el poder a un insano, cobarde e inhumano bulto
ensombrado?
te rescato porque tengo más posibilidades de romperte los huesos y enterrarte vivo;
prefiero descubrir mi propia muerte.
la casa
deshabitada, el misterio del ratón blanco y el guarén negro. Quisimos molerlo a
palos, pero no pudimos. Ahora somos tres en un cuarto,un juego ingenuo y un
fragmento mágico. La evidencia es el sudor y el miedo.

Confesión

He perdido. Algo perdí y no puedo encontrarlo.

He perdido la idea que me llevó a esto; podría tan sólo ver imágenes audiovisuales y caer. Necesito recuperarla, porque comenzaran a caer otras cosas y eso me da miedo.

Estoy enamorado de ella

Lo se, porque no necesito decirlo. Lo encarno, y mis ojos son otros; tan visionarios. No es como me lo dijeron, es mejor aún.

Implantaron en mí, el miedo al enamoramiento, como causa del sufrimiento. Por eso sufría, porque amaba como ellos me enseñaron.

El amor está en mis huesos y a cada movimiento de mi cuerpo, se atrofian, se quiebran, porque me trasnformo en alguien que amo.

No necesito gritar de placer, más bien canto jitanjáforas copulares y pienso:
nadie
nadie
nadie
nadie
puede imaginar
nadie
puede imaginar
la idea que regresa y se queda para explotar dentro de mi.