viernes, 10 de agosto de 2007

Caso Particular


No quisiera precisar las circunstancias que me llevaron a tal caso particular. Poseo un vago antecedente de ira: Una patada en plena entrepierna y una cachetada, a las afueras de una cancha. Así me lo contó mi padre hace un tiempo atrás. Ahora caigo con hematomas, rasguños, blasfemias y miradas que me reducen a la misma miseria. Tras los barrotes oxidados, mi hinchada cara expone mi humillación y el olor a mierda que remece la cárcel. No sé si sea la excepción, pero creo que los señores de olvidaron de preguntarme el nombre y dónde vivía.

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