
¿De dónde provienen estas ideas?
Tanto sudor esparcido en el suelo polvoriento; tu pecho contra el suelo, la boca exhala un raro placer, mientras la nariz inhala vergüenza.
- ¿Quién te enseñó esta loca idea de subirte sobre su espalda débil y pequeña?-
Es un juego. Con eso lo convences, y te gusta convencerlo; porque idolatras su silencio. Te deja que le digas Cachimba, porque así te decían a la vuelta de la cuadra.
Te acuerdas cuando estabas boca abajo, pero tu pecho contra la acequia sucia, y sobre ti el de la idea loca. Es un juego. Con eso te convence.
- Mi Cachimba-
Pero de ti se burlan, como de una perrita. A él no le dicen nada, porque no lo ven bajo tu cuerpecito de muñeco. Según tú acabas con la primera parte del juego, es hora de irse a casa.
Sin embargo, vas una vez más a la vuelta de la cuadra; te acuestas en la acequia y esperas la explicación de la segunda parte, que no viene, siempre es la primera. Porque tú naciste para vivir boca abajo sobre la tierra, así que aún eres su Cachimbita.
Tanto sudor esparcido en el suelo polvoriento; tu pecho contra el suelo, la boca exhala un raro placer, mientras la nariz inhala vergüenza.
- ¿Quién te enseñó esta loca idea de subirte sobre su espalda débil y pequeña?-
Es un juego. Con eso lo convences, y te gusta convencerlo; porque idolatras su silencio. Te deja que le digas Cachimba, porque así te decían a la vuelta de la cuadra.
Te acuerdas cuando estabas boca abajo, pero tu pecho contra la acequia sucia, y sobre ti el de la idea loca. Es un juego. Con eso te convence.
- Mi Cachimba-
Pero de ti se burlan, como de una perrita. A él no le dicen nada, porque no lo ven bajo tu cuerpecito de muñeco. Según tú acabas con la primera parte del juego, es hora de irse a casa.
Sin embargo, vas una vez más a la vuelta de la cuadra; te acuestas en la acequia y esperas la explicación de la segunda parte, que no viene, siempre es la primera. Porque tú naciste para vivir boca abajo sobre la tierra, así que aún eres su Cachimbita.
1 comentario:
No leí sólo Ausencia: lo leì todo. esero que no tengas dolores de mal creador, porque una vez que se emprende la lectura de uno sigues en el otro y en el otro y en el otro.
No creo que pueda emitir un juicio de valor altamente calificado, no hay que olvidar que mis posibilidades están restringidas por la ideología en la cual me encuentro sumergida, eso dirían los estructuralistas, no?
Pero sí, me tomo el derecho de recalcar algo : fuerza. Lo que escribes tiene mucho peso y elocuencia (¿puedo decir eso?), no es posible tomarlo con liviandad, lo cual es muy admirable.
cordiales saludos
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