martes, 4 de septiembre de 2007

Incógnito


Tres hombres sigilosamente cumplen la tarea. El Primero de ellos con particular silencio, distrae al oponente, mientras el Segundo comete el homicidio. Entonces el Segundo se vuelve humo y desaparece como por arte de magia. El Primero recibe el encuentro de la masa que impávida pretende resolver el enigma. Profieren tímidas miradas de repudio y murmullos de impotencia, pero se alejan porque no han sido víctimas, así que no es su problema. El Tercero es el peor de todos. Está en la masa, esperando que desaparezca el Primero. Si es posible, se asegura de echarlo a patadas aparentando ser héroe, todo esto para defender la tarea del grupo. Así cuando el Primero y Segundo no están, el Tercero se preocupa de calmar los ánimos, hasta conversando con los amigos de la víctima. Al fin desaparece. Una persona de la masa me dice: ¡Ese también era uno de ellos! Entonces lo miro fijamente y con voz de líder le digo: Yo también podría ser uno de ellos. El Cuarto se encarga de observar el cumplimiento exitoso de la tarea, y si es necesario eliminar a los soplones que perjudicarían la huida.

No hay comentarios: